Política

El Gobierno usará la foto en Tucumán para condicionar a los gobernadores frente al debate por las PASO

julio 4, 2026

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Con la mira puesta en las celebraciones del próximo 9 de julio y en medio de la reciente reconfiguración del Gabinete, la Casa Rosada busca capitalizar la presencia de los mandatarios provinciales. El objetivo es exhibir músculo político y presionar para acelerar la reforma electoral que elimine las primarias.

La Casa Rosada ya juega su partido de ajedrez político de cara a la segunda mitad del año. Con la aproximación de una nueva conmemoración del Día de la Independencia en San Miguel de Tucumán, el Poder Ejecutivo nacional planea transformar el tradicional encuentro patrio en una potente vidriera política. El objetivo central de la estrategia oficialista es nítido: utilizar la fotografía de consenso con los gobernadores para condicionar sus posturas en el Congreso, puntualmente ante el inminente e intenso debate por la eliminación de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias).

Esta jugada de presión política coincide de manera directa con el reciente reordenamiento del Gabinete de Javier Milei, donde Diego Santilli ha concentrado un enorme protagonismo al absorber las funciones del Ministerio del Interior. Con esta nueva estructura, Santilli asumió la responsabilidad de liderar las negociaciones con las provincias, y el evento en suelo tucumano asoma como su primer gran test de fidelidad federal.

La foto como herramienta de negociación

En el esquema de la mesa chica de Balcarce 50, la asistencia a Tucumán no será un mero acto protocolar. El oficialismo pretende que la presencia de los mandatarios provinciales funcione como un respaldo implícito a las reformas de fondo que el Ejecutivo enviará al Congreso en las próximas semanas.

La estrategia de condicionamiento se apoya en tres ejes fundamentales:

  • Exposición pública y «Fidelidad»: El Gobierno planea utilizar la masividad de la foto para trazar una línea divisoria entre los gobernadores que «apuestan al cambio institucional» y aquellos que deciden mantener el statu quo electoral.
  • La billetera provincial: Como ya es costumbre en la dinámica fiscal, el avance de las obras públicas remanentes y las transferencias de fondos no automáticos seguirán estrechamente vinculadas al nivel de acompañamiento legislativo que demuestren los bloques de diputados y senadores que responden a cada provincia.
  • El argumento del ahorro fiscal: Para convencer a los indecisos, el Ejecutivo insistirá en que la eliminación de las PASO le ahorrará al Estado y a las propias provincias una millonaria suma de dinero, un argumento de fuerte peso en tiempos de austeridad generalizada.

La reforma electoral bajo la lupa

El debate por las PASO promete ser uno de los más complejos del invierno legislativo. Mientras que el oficialismo argumenta que las primarias se han convertido en una «encuesta cara pagada por los contribuyentes», varios gobernadores —especialmente de la oposición dialoguista y del peronismo no alineado— ven en las PASO una herramienta indispensable para ordenar sus propias internas partidarias de cara a los comicios de 2027.

«La foto en Tucumán será el termómetro real del Congreso. El que viaje sabe que se expone a que la Rosada compute su presencia como un voto a favor de la reforma», explican analistas del panorama político actual.

Con las invitaciones ya cursadas y Diego Santilli operando los teléfonos minuto a minuto para asegurar una asistencia perfecta de los mandatarios de Juntos por el Cambio y los sectores provinciales independientes, Tucumán volverá a convertirse en el epicentro de las definiciones políticas del país. La cuenta regresiva hacia el 9 de julio ya comenzó, y el tablero electoral del futuro inmediato se empieza a definir en los despachos oficiales.