Economía
Brecha social en aumento: la desigualdad se profundizó un 10% en el inicio de 2026
e a encender alarmas
El principal termómetro para medir la equidad distributiva es el Coeficiente de Gini (donde 0 representa la equidad perfecta y 1 la desigualdad absoluta). Los datos del INDEC reflejan un claro deterioro:
- Primer Trimestre 2026: El índice trepó a 0,442 puntos.
- Cuarto Trimestre 2025: Se había ubicado en 0,427 puntos (el punto más bajo del año previo por el peso del Sueldo Anual Complementario).
- Comparación Interanual: El indicador también empeoró frente al mismo período de 2025, cuando marcaba 0,435 puntos.
Esta desmejora se traduce en un dato alarmante sobre la concentración del ingreso en el país: la brecha entre el decil 10 (el 10% de la población con mayores ingresos per cápita) y el decil 1 (el 10% con menores recursos) pasó de 13 a 15 veces en tan solo noventa días.
Brecha salarial: registrados vs. informales
El informe del organismo estadístico desnuda la profunda segmentación que sufre el mercado laboral argentino, donde tener un empleo ya no es garantía de salir de la pobreza (que según estimaciones privadas ya superó el 30% en este trimestre).
Dentro del universo de los trabajadores asalariados, la brecha de ingresos según el grado de formalidad quedó expuesta con crudeza:
- Trabajadores Registrados (en blanco): Percibieron un salario medio de $1.375.143.
- Trabajadores No Registrados (informales): Cobraron en promedio apenas $731.150, prácticamente la mitad de sus pares registrados.
Esta marcada diferencia golpea de lleno en los hogares de los estratos más bajos, donde los ingresos no laborales (como asignaciones, subsidios o ayuda social) tienen un peso crítico debido a la falta de inserción en el empleo de calidad. Por el contrario, en el estrato alto, los ingresos provienen casi exclusivamente de salarios en blanco o rentas comerciales de sus miembros activos.
El desafío del consumo privado
La radiografía social del INDEC plantea un duro interrogante para el programa económico del Gobierno en la segunda mitad del año. Aunque variables macroeconómicas como el PBI muestran signos de estabilización por el empuje de sectores como el agro o la energía, el consumo privado sigue sin poder consolidar una recuperación firme.
Economistas y analistas de consumo advierten que para estabilizar los niveles de equidad no basta con bajar la inflación a rangos mínimos, sino que urge una recomposición real del poder adquisitivo de los salarios informales y las jubilaciones, los sectores que hoy sostienen el peso más grande del ajuste y la licuación de ingresos.