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«Cuatro tiros en la nuca»: apareció enterrada en Kiev la ucraniana sospechosa de atentar en Mónaco
Anastasia Berezovska, señalada por la Interpol como la presunta autora material del bombardeo contra el oligarca Vadim Ermolaev, fue ejecutada tras regresar a su país. Un agente de la Inteligencia Militar ucraniana confesó el crimen tras descubrirse sótanos de tortura. Estallan las sospechas de un complot de espionaje.Martes, 7 de julio de 2026
El impactante atentado con explosivos que rompió la apacible calma del Principado de Mónaco la semana pasada ha derivado en una trama de espionaje, traición y sangre digna de la Guerra Fría. Anastasia Berezovska, la mujer de 39 años identificada por la Interpol como la principal sospechosa de colocar la bomba que hirió de gravedad a la familia del magnate ucraniano Vadim Ermolaev, fue hallada muerta y enterrada en las afueras de Kiev, con signos inequívocos de haber sido ejecutada mediante cuatro disparos en la cabeza.
El hallazgo del cadáver dinamitó por completo la investigación internacional. Lejos de tratarse de un ajuste de cuentas común, el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y la Fiscalía General detuvieron de urgencia a dos hombres. Uno de los asesinos confesos resultó ser un agente en activo del Servicio de Inteligencia Militar de Ucrania (GUR), lo que abre un perturbador abanico de sospechas sobre quién ordenó silenciar a la presunta terrorista.
De las cámaras de Mónaco a un sótano de torturas en Kiev
Berezovska se había convertido en la mujer más buscada de Europa tras el ataque del pasado lunes 29 de junio en la residencia monegasca de Ermolaev, un multimillonario bajo la lupa de Kiev por presuntos vínculos comerciales ilegales en la Crimea ocupada por Rusia. Según las reconstrucciones de la policía francesa y la Interpol, la mujer se había disfrazado de hombre (utilizando ropa holgada y un sombrero tipo pescador) para activar a control remoto el explosivo que dejó tres heridos graves, incluido un menor.
Tras una cinematográfica huida en un auto alquilado que cruzó Francia, Italia y Alemania, la sospechosa reingresó a Ucrania el 1 de julio. Sin embargo, su rastro de impunidad terminó abruptamente:
- La confesión del espía: Durante los rastreos bancarios, el SBU descubrió transferencias sistemáticas de dinero y criptomonedas desde las cuentas de un exfuncionario policial y un oficial del GUR hacia Berezovska. Al verse cercado, el agente de inteligencia militar quebró el silencio y confesó haberla asesinado en complicidad con el exoficial.
- Cámara de tormentos: Durante los allanamientos ordenados por la Fiscalía en la vivienda del exfuncionario implicado, las fuerzas especiales descubrieron un sótano acondicionado como sala de torturas, donde presumen que Berezovska pasó sus últimas horas antes de recibir los tiros de gracia en la nuca.
«Actuamos por iniciativa propia y no informamos a los superiores», declararon los detenidos en un intento por desvincular a las cúpulas de la inteligencia de Ucrania del brutal asesinato.
Un rompecabezas geopolítico bajo la mesa
El homicidio de la sospechosa deja más preguntas que respuestas para las autoridades judiciales de Mónaco y Francia, quienes esperaban su extradición desde Alemania para esclarecer el móvil del atentado contra Ermolaev. El magnate atacado ostenta ciudadanía chipriota y arrastra severas sanciones económicas impuestas por el propio gobierno de Volodímir Zelenski debido a sus supuestos negocios inmobiliarios y su red de call centers fraudulentos.
El SBU confirmó el envío inmediato de todo el material forense y los casquillos de bala recuperados en Kiev hacia el Principado de Mónaco para entrecruzar datos. Mientras tanto, las sospechas sobre si Berezovska fue una pieza descartable en una operación de limpieza de los servicios secretos o la víctima de una millonaria traición económica sacuden las estructuras de poder en una Ucrania que aún lidia con sus propios demonios internos en el frente de batalla.